Remembering September 11, 2001 – Recordando Septiembre 11, 2001

Most of us remember exactly what we were doing when we heard. We were glued to our TVs and radios. We came together in prayer and in rapid response to help those directly affected by the tragedy. So much gratitude for our first responders and so much grief for all who lost their lives. Yet as a nation we pulled together and truly supported and loved one another through the shock, fear, and pain.

Unfortunately,  it seems the fear and anger settled into our psyche and we started the road to being torn apart. From long security lines at the airport to a creeping hatred of Muslim and refugees, we have seen the unraveling of our sense of unity and compassion. As a nation, we have contracted, closed ourselves off, and sought to blame whole groups of people, not just the fanatics responsible.

Yet in our personal lives, we know how much this doesn’t work. Our spirituality teaches us that the only way out of pain is to open to trust again. And the only way out of grief is to live again. And the only way out of fear is to open our arms and embrace the future again. Yes, we are not imprudent, but let us not be contracted and closed.

Let us use our spiritual tools to rebuild a nation of hope, faith, and trust in the future. Let us stand with all our brothers and sisters of faith, regardless of creed or difference, knowing that we are all working toward a world of love, peace, and tolerance. Let us stand with those who protect and those who build bridges and remember that we are all on the same side. Let us not seek villains but look for the angels in our midst, doing powerful work of healing and connecting. Let us be the ones we’ve been waiting for.


La mayoría de nosotros recordamos exactamente lo que estábamos haciendo cuando escuchamos. Estábamos pegados a los televisores y radios. Nos unimos en oración y se ayudo rápido a aquellos afectados por la tragedia. Muchísima gratitud a los ayudantes de primeros auxilios y mucho dolor para aquellos que perdieron la vida. Con todo esto, como nación nos unimos, apoyamos y amamos el uno al otro por encima del shock, miedo y dolor.

Desafortunadamente, parece que el miedo y el enojo se establecieron en nuestro psyche y empezamos el camino de separación. Desde líneas largas de seguridad en el aeropuerto hacia un odio progresivo a Musulmanos y refugiados, hemos visto el desentrañado sentido de unidad y compasión. Como nación, nos hemos limitado, el cerrado, y buscado el culpar a grupos de gente, y no solo a los fanáticos responsables.

Y aún así en nuestras vidas personales, sabemos lo mucho que esto no funciona. Nuestra espiritualidad nos enseña que el único camino fuera del dolor es el abrirse a confiar nuevamente. Y el único camino fuera del duelo es el volver a vivir. Y el único camino fuera del miedo es el abrir nuestros brazos y recibir el futuro de nuevo. Claro, no somos imprudentes, pero no dejemos el ser herméticos y cerrados.

Usemos nuestras herramientas espirituales para reconstruir nuestra nación de esperanza, fe, y confianza en el futuro. Unámonos con nuestros hermanos y hermanas de fe, sin importar la creencia o diferencia, sabiendo que todos estamos trabajando hacia un mundo de amor, paz y tolerancia. Unámonos con aquellos que nos protegen y aquellos quien construyen puentes y recuerda que todos estamos del mismo lado. No veamos villanos sino busquemos a los ángeles en medio de nosotros, haciendo trabajo fuerte para sanar y conectar. Dejemos ser nosotros los que estábamos esperando.